Mimesis Musa

Siguiendo con las mimesis, esta viene a ser un guiño a la genia genia poeta Caro Musa y a sus marionetas sci-fi... 

Gracias a los talleristas q corrigieron e insistieron..

Safari




 No camino por la zebra
no busco las vidrieras, las bocinas
un terremoto de asfalto se apoya sobre las calles,
entre los autos sumergidos en la avenida
una señora estudia el caos
- se detiene como un observador ajeno –
al borde de la Fiorino atorada
por otros coches, escuchá:
explican que este calor acelera los ritmos
que sólo la lluvia le hace frente
que el peatón apurado no logra distinguir los ruidos
cinco vendedores de enchufes colgados en ventanillas de autos
donde también vi emerger manos para negar y tampoco
aflojaban el ritmo y esta humedad este tufo deformaba sus cuerpos en gotas
hoy ladra del otro lado del vidrio un animal atrapado entre
la chica de lentes y
la puerta de chapa y
los nuevos inquilinos del caos
voy por las calles
necesito fraternizar con el grito de smog
respirar pop urbano
- que abre los poros como flores acuáticas –
absorbo adoquines curvos,
distribuidos con matemática certeza, todos cada uno
simétricos, así los disponen
llegan en sus maquinas y grillas y hombres naranjas y
el azar se diluye, se consume,
dos, tres semáforos discuten
prioridades, intenciones de paso frente
al coche fúnebre que espera indiferente
motociclistas delivery alineados más acá,
deshidratados, perdidos, desesperados
por monoambientes periféricos distantes símbolos
de un reposo descartable inestable como estas nubes grises
esta tormenta que acecha
el temblor de piedra  en ciudad capital

Bajo las estrellas del invierno - Viel Temperley!


Bajo las estrellas del invierno - Viel Temperley!




La liebre que una vez que yo miraba
atardecer -volaban los chimangos!-
salió del sol y se sentó a mirarme

El pájaro que una mañana
se posó exactamente sobre mi corazón
a una hora en que su cuerpo todavía
calentaba la piel más que el sol

El pene entre mis dedos de ese enfermo
al que ayudé a orinar mientras marchábamos
lentamente una noche a un hospital
cruzando playas de estacionamiento

La perra que buscaba a mi pene en la sombra
cada vez que salía para orinar desnudo
mirando las estrellas del invierno
antes de regresar corriendo hasta el colchón
iluminado por el fuego que ardía toda la noche
en los troncos que hachaba con mi hacha todo el día

La mujer que pedía serenamente auxilio
agitando los brazos y volviendo a nadar
en las primeras horas de una tarde pesada
en que yo con el pan en el estómago
no encontraba a otro hombre en las orillas

Y todos los metros que nadé por el mar
sin ver jamás a la terrible aleta
Y mi alegría de noche en las ramas de un árbol
oyendo tangos en mi adolescencia
Y mis siestas sentado junto al cajón de un muerto
descansando en la digna frescura de una bóveda
del verano porteño que nos había humillado

Hablo de todas las horas y de todos los días
y de todas las estaciones y de todos los años

Pero la liebre que una vez que estaba solo
se ubicó exactamente entre el sol y mis ojos
guardando exactamente la distancia
que guarda un ángel que visita a un hombre…

Y el pájaro que un día
se posó exactamente sobre mi corazón
lo que es igual a recibir de un golpe
el propio corazón en el lugar exacto
el único lugar del universo
donde es una victoria recibirlo…

Y la perra que se acercaba agitando la cola
cada vez que volvíamos a encontrarnos desnudos
y solos bajo el cielo del oeste…

En fin…
Brillan los miles de ojos que me miran
Brillan las estrellas del oeste en invierno
Sobre la borda del colchón iluminada por las llamas
me siento arreglo el fuego
leo diarios viejos mientras mi sombra crece


Son las tres de la tarde en el reloj
que después del almuerzo se detiene
La noche es larga
Toda la noche sopla el viento
Mi muslo brilla con la saliva de la perra
o entre las piernas de una mujer de buen carácter
desnuda alegre dormida satisfecha
Vuelvo a despertarme cuando quiero
Vuelo a salir al frío y a orinar nuevamente
porque estas noches bebo mucha agua
El fuego hace sudar al que lo cuida

En fin…
Hice orinar a un hombre
Salvé del mar a una mujer lejana
Y sé que puedo recordar algunos otros
actos de más amor de más coraje

En fin…
Pienso en todas las horas pienso en todos los días
pienso en todos los años sin encontrar mi imagen

Pero una liebre un pájaro una perra
me miraron a los ojos al corazón al sexo
como creo que sólo me miró también el mar
una madrugada de verano en que vagaba

con una pistola en el puño sin tener dónde afeitarme
del libro “Legión Extranjera”

I






Tengo un hombre gris
él nos visita sin culpa
un domingo
un lunes
es el visitante que nadie quiere
yo no sé explicarlo demasiado bien.

Sus falencias son algo así como las mías,
es descuidado
golpea todo a su paso
y cree en la poesía,
como excusa
como calabozo de hielo que aguarda
inevitablemente y luego explota

Magdalena tiene ya su veredicto:
este hombre va a sobrevivir nuestra tristeza
nosotros, en cambio, no lo haremos
eso la apena
y yo me encierro como insecto en una jaula de cristal
cuando este hombre gris entra en casa
y se acuesta en nuestra cama
y nos ataca con argumentos válidos
o simplemente juega al solitario
en el living,
en la sala,
sabe desviar su vista, hacia algún punto blanco en mi pared



Terminal

Terminal




Tipo que tuve un billete.
Lo vi venir a mi mano
desplegado, inmerso
en su naturaleza torpe de papel
Y caminamos juntos, quietos, asustados
del mismo modo nos dijimos
cosas cursi, palabras cansadas, planteos temibles
Paseamos por avenidas,
él no puede entender sean así de anchas
y es sincero, me hizo saber:
No hace falta diga frases que no acostumbro
prometa otro tipo de avenidas anchas
callejones oscuros.
encrucijadas allá tan lejos

Perdimos rastro en la arboleda de Guemes
esa sombra despareja nos hacía sentir menos solos
Pensé en esos trenes que se desploman de sus puentes
El Cabe repite toda caída tiene algo de baile,
deplegado, inmerso,
yo ya no he vuelto a saber más nada de él.





Ay Bolaño Bolaño

Tomado prestado del blog de Marce Scalona y los tallerisimos, un padre nuestro para esa cosa linda q son los talleres de literatura...



LOS SINSABORES DEL VERDADERO POLICÌA, p. 146

Ed. Anagrama
25
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¿Y qué fue lo que aprendieron los alumnos de Amalfitano? Aprendieron a recitar en voz alta. Memorizaron los dos o tres poemas que más amaban para recordarlos y recitarlos en los momentos oportunos: funerales, bodas, soledades. Comprendieron que un libro era un laberinto y un desierto. Que lo más importante del mundo era leer y viajar, tal vez la misma cosa, sin detenerse nunca. Que al cabo de las lecturas los escritores salían del alma de las piedras, que era donde vivían después de muertos, y se instalaban en el alma de los lectores como en una prisión mullida, pero que después esa prisión se ensanchaba o explotaba. Que todo sistema de escritura es una traición. Que la poesía verdadera vive entre el abismo y la desdicha y que cerca de su casa pasa el camino real de los actos de Marcabrú. Que la principal enseñanza de la literatura era la valentía, una valentía rara, como un pozo de piedra en medio de un paisaje lacustre, una valentía semejante a un torbellino y a un espejo. Que no era más cómodo leer que escribir. Que leyendo se aprendía a dudar y a recordar. Que la memoria era el amor.

Al q le quepa el poncho q se lo ponga!

Bicicletas y ese tipo de cosas

BiciSendas...

Estamos vivos y es lo unico que necesitamos para empezar. J.Leeds