EL milagro de las Hojas - Clarice para llevar
No, nunca me suceden milagros. Oigo hablar, y a veces eso me basta como esperanza. Pero también me subleva: ¿Por qué no a mí? ¿Por qué sólo oir hablar? Sí tengo visiones fugitivas antes de adormecerme -¿Sería esto un milagro? Pero me explicaron muy parsimoniosamente que esto incluso tiene nombre: "eidetismo", capacidad de proyectar en el campo alucinatorio las imágenes inconscientes.
Milagro, no. Sino casualidades. Vivo de casualidades, vivo de líneas que inciden una en la otra y se cruzan y en el cruce forman un leve e instantáneo punto, tan leve e instantáneo que está más bien hecho de pudor y secreto: apenas empezara a hablar de él, me encontraría hablando de nada.
Pero tengo un milagro, sí. El milagro de las hojas. Camino por la calle y con el viento me cae una hoja exactamente en los cabellos. Esa peripecia en la serie de millones de hojas transformadas en una única, y de millones de personas la peripecia de reducirse a mí. Esto me sucede tantas veces que he llegado a considerarme modestamente la elegida de las hojas. Con gestos furtivos me saco la hoja de los cabellos y la guardo en la cartera, como el más diminuto diamante. Hasta que un día, al abrir la cartera, encuentro entre los objetos la hoja seca, encogida, muerta. La tiro; no me interesa un fetiche muerto como recuerdo. También porque sé que nuevas hojas coincidirán conmigo.
Un día una hoja chocó con mis pestañas. Me pareció una gran delicadeza de parte de Dios.
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El impulso Creativo del Caos
Sinfonía del mundo nuevo (caótico o no)
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Ricardo Ford - tan bien se puede escribir? Si
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OtraS FormaS de Vivir O MoRIr!
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BiciSendas esta de vuelta!
Una idea
Es buena fe que lo admita, no tengo ambiciones. Soy franco como un disparo al cuello y presto atención a tan pocas cosas: la caída de un pino, el sonido de un grito cuando raya este cielo de Enero. Aun así, aprendí con el tiempo a querer,
también,
a mí mismo,
hay que decirlo:
es un amor frío, insensato, más parecido a un consejo, a una aproximación sencilla, pero es verdadero y ese decir es mucho.
Tampoco soy valiente, no tengo coraje, soy primitivo y resuelto (conservador?).No que me lleve mal con las nuevas corrientes, no lo dije, pero soy cauto, me retiene la sutil y torpe costumbre del coleccionista de monedas, quisiera que no hubiera nada nuevo, a uno debería de bastarle con saber un sol,
una noche de buen sueño,
un secreto guardado para siempre.
Estoy seguro no voy a morir mientras duerma. Y soy franco, ya lo dije, eso no quita que me distraiga en el divague.
Hay una calle enfrente mío que se dobla y no lleva a ningún lado.
Tengo un sueño oculto
un refugio que no es un lugar
una duda que arrastro como la pena
a esta altura de las cosas,
tanto mejor si vas haciéndote una idea




